El Mar… Nuestra cuna común


Dicen los científicos, y personalmente creo que son la fuente más fiable para saber el origen de esta curiosa especie a la que llamamos Homo Sapiens, que él origen común de todas las especies que pueblan nuestro planeta es el mar. Puede que por esta razón, de alguna u otra forma todo ser humano siente una cierta atracción hacia el mar y es un hecho constatable, que cualquier persona que lo contempla por primera vez, experimenta una incontenible emoción. En algunos casos llega a ser tan intensa que no es nada extraño ver como sus ojos se humedecen.
El mar puede generar emociones muy diversas, pero es bien seguro que su contemplación no deja indiferente a nadie, aún que esté acostumbrado a su presencia incluso de forma cotidiana.
He conocido muchos hombres que han hecho del mar su forma de ganarse la vida, que después de una circunstancia adversa relacionada con este. Una mala pesca, un temporal, etc. al tocar tierra despotrican y dicen mil pestes. Incluso los he conocido que se han buscado otros medios de subsistencia impulsados por motivos diversos, pero en todos ellos casi sin excepción, he encontrado una cosa en común. Tras algún tiempo, todos o la inmensa mayoría de ellos, sienten una gran nostalgia y frecuentemente manifiestan sentirse como poseídos por una especie de hechizo… como un veneno que los tiene atrapados, y que si pudieran volverían a su antiguo trabajo. Este es un sentimiento que rara vez se manifiesta en otras actividades… Es casi inimaginable por ejemplo, que un trabajador de una fábrica llegue a sentir esa clase de vínculo.
En mi caso sucede que toda mi vida he sentido una gran fascinación por el mar y aún que me hubiera encantado hacer de el mi forma de vida, por diversas circunstancias tuve que conformarme con amarlo a distancia, como se ama a una mujer a la que nunca se podrá alcanzar…
Eso no obstante sirvió tal vez, para despertar en mi la afición al modelismo naval, como una forma de canalizar esa “frustración”. Eso, y que desde muy pequeño, tuve la fortuna de visitar con frecuencia el “Museo de curiosidades marineras Roig Toqés” de Vilanova i la Geltrú y admirar el trabajo de este genial artesano amigo de mi padre.
 

Con el tiempo fue creciendo en mi una gran admiración por este hombre sin igual, que al pasar de los años fue transformandose en amistad. Con frecuencia (muchísima menos de la que yo quisiera) le sigo visitando y disfruto lo indecible con su conversación. Es un hombre de esos con los que uno se pasaría horas y horas hablando (sobre todo escuchando) y que siempre tiene alguna anécdota que contar. Su museo ha sido visitado por miles de personas de todo el mundo y personalmente creo que nadie que sienta en sus venas esa sensación, que experimentamos los enamorados del mar (o la mar) debería dejar de visitar.

En su museo, confluyen dos actividades de las que ha hecho el eje central de su vida: Una extraordinaria  colección de objetos relacionados con el mar y, no menos importante, una admirable muestra de sus trabajos como de modelista naval, tarea a la que ha dedicado la otra mitad de su vida. Magníficas piezas, entre las, cabe destacar un modelo a escala rigurosa de la celebre fragata Bounty, que protagonizó la azarosa expedición a Taïti en busca del árbol del pan, a las ordenes del  despiadado capitán Blair y que tan trágico final tubo.
Lo curioso del caso, es que lo que le ha hecho mundialmente conocido, no es su extraordinaria colección ni su grandiosa valía como modelista, si no el hecho de tener una carpa enana amaestrada, a la que da de comer con una cuchara y de beber con un porrón. Sin querer quitarle mérito por supuesto, lo de la carpa no pasa de ser una curiosidad, pero para ver al dichoso pececillo han venido gente hasta de Japón.
Tiene más de 30 libros de firmas que por si mismos ya son un motivo de interés añadido, pues las hay de toda forma y en todos los idiomas. En fin… Sería tema suficiente para escribir un libro, la vida del buen Francesc Roig y puede que algún día me de por hacerlo. pero este espacio y mi tiempo, es de momento muy limitados.  

14 de abril de 2008 IN MEMORIAM

(Publicado en el foro “LA TABERNA DEL PUERTO)

Hoy tengo el alma triste.

Un gran hombre nos ha dejado. El que fué mi amigo y mentor Francesc Roig i Toqués, ha fallecido.

No se si entre los miembros de esta santa casa, era muy conocido, pero su “Museu de curiositats marineres” ha sido visitado por gentes de todo el mundo y su obra es uno de los símbolos de Vilanova i la Geltrú y quedará sin duda como un maravilloso legado, aún que sin el, no será nunca lo mismo, pues El era su alma. El era el Museo al que dedicó su vida, y dudo mucho que tan magnífico legado encuentre un digno sucesor, por que personas como Francesc Roig son irrepetibles.

En cierta ocasión abrí un hilo en el foro, hablando de su obra y proponiendo organizar una visita colectiva, pero por lo visto no supe darle suficiente énfasis y no tubo la respuesta que yo hubiera deseado, por lo que no pasó de ahí. Por desgracia, ya nunca podremos gozar de sus amenos y sabios comentarios y yo ya nunca más podré gozar de los inolvidables ratos pasados, charlando de nuestra querida Mar y de esas maravillosas criaturas a las que llamamos barcos.

Como ateo no creo en otra vida, pero si creo que nadie muere del todo mientras alguien le recuerde con amor y a Francesc Roig, le recordará muchísima gente con cariño, por que el nos dio mucho cariño.


Sempre et duré en un raconet del meu cor Francesc! Mai no t’oblidarem!



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